Los animales, como los humanos, también pueden sufrir de diabetes. En este post hablaremos de la diabetes en animales, como identificarla y tratarla. 

La diabetes en animales, al igual que en los humanos, es causada por un trastorno metabólico. Esto hace que haya una ausencia total o parcial de insulina, la hormona que sintetiza la glucosa. Ya que esta es una de las principales maneras por las que obtenemos energía de los alimentos, es una función imprescindible. Ahora vamos a ver como afecta esto a los animales domésticos, como los perros y los gatos. 

Diabetes canina

Los mejor amigos del hombre, como conocemos a los perros, pueden sufrir diabetes sin importar su raza, sexo o edad, pero hay que destacar que sule ser frecuente a los 8 años y en hembras. En cuanto a la raza, el caniche y el schnauzer son las razas más predispuestas a sufrir esta enfermedad. Hay otros factores a tener en cuenta, como por ejemplo, la obesidad, la pancreatitis y algunos fármacos pueden causarla, como los corticoides. 

¿Pero cómo saber si tu perro tiene diabetes? La combinación de estos próximos síntomas podrían indicar que tu perro sufre de diabetes:  comer más y beber más agua, sumado a un aumento en la producción de orina y pérdida de peso. Si estos pasan desapercibidos, es posible que el animal tenga otras complicaciones, como cataratas o infección de orina. 

Pero no te preocupes, hay tratamiento, igual que con los humanos. Los perros con diabetes tienen que ser tratados con insulina por el resto de su vida y gracias a esto, un perro diabético puede vivir tanto como uno sano. La dosis de insulina dependerá del peso y las necesidades de cada perro, y esto lo determinará el veterinario. También hay que cuidar la dieta, de manera que sea lo mismo todos los días y a la misma hora; y por supuesto, sacarlos a la calle para que hagan ejercicio, ya que esto ayuda a evitar la hiperglucemia. 

Diabetes Felina

En el caso de los gatos, los síntomas y el tratamiento es muy parecido. Los factores de riesgo para que un gato pueda padecer diabetes son los siguientes: inactividad, obesidad, edad avanzada, factores genéticos, infecciones y tratamientos con corticosteroides o progestágenos. Se ha visto también que en el gato Burmés la frecuencia de la diabetes supera al  gato Común europeo. El tratamiento para un gato diabético se trata de insulina, una dieta baja en carbohidratos y ejercicio como hemos mencionado anteriormente. 

Sin embargo, a diferencia de los perros, los gatos con diabetes pueden conseguir la remisión de la enfermedad, es decir una recuperación permanente o temporal, que suele manifestarse en la necesidad de reducir gradualmente la dosis de insulina para, finalmente, prescindir totalmente de ella. Esto puede ocurrir en los primeros tres meses del tratamiento o con un tratamiento adecuado. De todas formas, el animal tendrá que seguir con una dieta saludable y ejercicio para que la enfermedad no vuelva.

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